¿Cuánto Pesan tus Problemas?

Si eres de las personas que suelen sentirse estresadas tómate un tiempo para hacer una reflexión y analizar cuánto deben pesar tus problemas y cuánto pesan, ya que si no lo estás manejando adecuadamente te traerá consecuencias a corto y largo plazo!

 

¿Cuánto peso le das a tus problemas? ¿Alguna vez pensaste en ello?

Si una persona está fallando en saber cuánto pesa o qué peso debe darle a cada problema, esto puede ocasionarle exceso de estrés y sus consecuencias, es por eso que es mejor saber cómo identificar y superar éstos problemas.

Por otro lado, también puede ocasionarle las consecuencias provocadas por haber desestimado el problema o no haberle dado la importancia debida, esto en caso de que el problema si ameritaba tomarse como propio.

Hay personas que suelen decir “deja tus problemas en las manos de Dios” o “resuelve tus problemas durmiendo”, sin embargo, muchas veces éstas alternativas no serán suficientes ya que nuestra mente seguirá aturdida por nuestros problemas pendientes por más que tengamos la intención de olvidarlos.

Si tienes un problema y tiene solución para que te preocupas, ya que podrás solucionarlo, y si no tiene solución de igual manera para que te preocupas, ya que no servirá de nada y sólo empeorarás las cosas. Confía en Dios y todo saldrá bien.

 

No importa el tamaño de tus Problemas. Hagamos un ejercicio!

Este es un ejercicio que ha sido usado tanto por personas dedicadas al Coaching como por personas dedicadas a la Psicología. Imaginemos que tus problemas son tan livianos como una hoja de papel.

Una simple hoja de papel no debe darnos problemas en cuanto al peso. Coge una con ambas manos y estira los brazos levantándola de manera que estos estén en posición horizontal.

¿Te parece pesada la hoja? Supongo que no.

¿Qué pasaría si te mantienes sosteniendo la hoja por 3 minutos? ¿Te empieza a incomodar? Imagina que pasaría si lo mantienes de esa forma por 15 minutos o más, ¿Crees que lo sigas sintiendo tan fácil de llevar? Creo que ya no!

 

Esto es una analogía con respecto a lo que ocurre con nuestros problemas. Mientras mantengas por más tiempo en tu cabeza tus problemas o preocupaciones, más pesados y perturbadores serán para tu mente.

Lo ideal es identificar y decidir rápidamente si es una preocupación insignificante que se puede olvidar sin mayores problemas o es algo que debemos atender con cuidado y resolver.

 

Lo siguiente es actuar según lo decidido. No dudes de tu decisión ni en restarle atención a las preocupaciones que no lo ameriten. Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.

Cabe resaltar que no estamos diciendo que siempre trates de olvidar las preocupaciones o problemas, si amerita atenderse con dedicación entonces hazlo, la decisión está en ti, pero nunca debes dejarte llevar por la compasión o el exceso de sentido de colaboración.

 

La clave para aprender a identificar el peso que debes darle a cada problema o preocupación que escuchas sea de un familiar, amigo o vecino, está en hacerte las siguientes preguntas:

 

  • ¿Este problema me pertenece? ¿Soy la persona a quién corresponde resolverlo?

 

  • ¿Qué tanto afectará mi salud mental el asumir el problema como propio e intentar resolverlo?

 

Si la respuesta a la primera pregunta es “NO” entonces el problema debe desestimarse rápidamente.

En caso la respuesta a ambas preguntas sea “Sí” entonces debe asumirse el problema pero apoyándose en otras personas.

Por último, si la respuesta a la primera pregunta es “SÍ” y a la segunda pregunta es “NO” entonces probablemente estemos preparados para asumir el problema por nosotros mismos, pero también podríamos buscar ayuda en caso la necesitemos!

 

Por ejemplo, una madre de familia que se preocupa porque el primo de su amiga le da muchos problemas en su casa.

No está nada mal aconsejar con la mejor de las intenciones a tu amistad que está teniendo problemas, pero no debe asumirse el problema como propio, ya que es un problema ajeno y no vale la pena asumirlo como tal ni dedicarle un excesivo esfuerzo para darle solución.

Siempre debes recordar que ser colaborativo es muy bueno, pero no olvides también que primero debes serlo contigo mismo. Esto quiere decir que no debes ocupar demasiado tu mente con problemas ajenos ya que te puede hacer daño.

Otro ejemplo sería el de una mujer que se preocupa demasiado por su pareja a pesar de que él no la quiere o no le tiene la menor atención. No le des importancia a quien no la merece. Este caso es más crítico ya que se está dando demasiada importancia a una persona que no lo merece. En éste caso, la mujer debe dejar de darle importancia a un hombre que ni siquiera la quiere.

 

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Si, en cambio, se tratara de la enfermedad de un familiar o de un momento difícil por el que esté atravesando un hermano, tu padre o tu pareja entonces sí es totalmente acertado preocuparse y debe asumirse como tal.

En este caso si debes tomarlo con más profundidad, pensar en ello y ayudar a buscar una solución al problema, ya que se trata de una persona mucho más cercana y que tiene influencia directa sobre ti.

 

Deja tus Problemas fuera y Aprende a Darle Importancia a lo Realmente Importante!

Nuestro cuerpo es muy sabio y sabe soportar preocupaciones y obstáculos, incluso la preocupación nos sirve para poder ir en busca de la solución de nuestros problemas.

Sin embargo, todo tiene su límite.

Cuando los problemas y preocupaciones son excesivas, el cuerpo puede sufrir daños tanto físicos como mentales, es por eso que es importante aprender a identificar el peso de cada problema y así evitar saturarnos de preocupaciones por nuestro propio bien.

 

Quizá sea el momento ideal para analizarte a ti mismo y verificar si estás dándole el peso adecuado a cada una de las preocupaciones y de los problemas que existen a tu alrededor. Recuerda que a veces no hay que darle tanta importancia a las cosas.

Si logras identificar que estás dándole mucho peso a algunos problemas que no lo ameritan entonces empieza a corregirlo hoy mismo y resuelve tus problemas.

Actúa ahora y hazlo tanto por tu salud mental como por la de las personas que te rodean diariamente.

 

Y tú, ¿Sabes Identificar Cuanto Pesan tus Problemas?

 

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