Quiérete Mucho, Nael


Los sueños pueden darnos hermosos mensajes que no percibimos estando despiertos. Este artículo relata un sueño con un mensaje muy valioso. Quiérete Mucho y Sé Feliz. 

Si aprendes a hacerlo, vivirás mejor y tendrás el camino de la vida más libre hacia tus metas y sueños.


Despertar y recordar el sueño, ese sueño que te deja una sensación extraña en el pecho al abrir los ojos. Sentir que fue tan real que quisieras regresar, volver a dormir para revivir esos sentimientos en el corazón y acordarte de lo lindos momentos que pasamos.

Mientras mi sueño pasaba, sentía que todo ocurría en cámara lenta, verte, sentir el palpitar de mi corazón, sentir esos nervios y mis manos ansiosas, ser feliz con solo tocarte por un momento más.


Al iniciar, te vi con una ropa casual, un pantalón beige y una camisa sport. Raro porque tu manera de vestir era distinta, pero me gustaba. Te veía tan serio que daba algo de temor acercarse.


Estabas en el comedor de una casa, posiblemente tu casa porque también estaba tu mamá y tu hermana sentadas cerca de ti. Los 3 estaban sentados en unas sillas de madera y comiendo un plato típico del lugar donde naciste.

Yo caminaba a tu alrededor, pero no me veías, era como si fuera invisible, en ese momento me pregunté si yo era real, o solo un alma. Seguía caminando rodeando la mesa para ver si me sentías o escuchabas algún paso mío, pero no ocurría, solo era un espectador más que no notabas.


Se Feliz Contigo mismo

De un momento a otro levantaste la mirada y te paraste, al parecer viste o sentiste algo, fuiste acercándote a mi poco a poco, con pasos lentos y empezaron esos nervios dentro de mí.

Sentí Autoconfianza en mí, en que ya ibas a poder verme, y eso me hacía sentir feliz conmigo misma.

Creo que me viste, ¡Ya podías verme! ¡Ya era visible por fin! Y sentía esas ganas de abrazarte fuerte.

Verte a los ojos fue una sensación inexplicable, me abrazaste y yo con todo el sentimiento que llevaba por dentro correspondí el abrazo como lo hacía de costumbre, con un abrazo fuerte, esos que presionas como si quisieras dejar sin aire a la otra persona, pues así lo sentí.


Te tomé de la mano y me diste un beso en ella como de costumbre, sonreí porque me encantaba cada vez que lo hacías. En el transcurso de lo bello del momento, vi una frase escrita sobre la mesa que decía Sé Feliz con lo que Tienes y a tu manera, y me sentí de algún modo identificada.

Me llevaste hacia donde tu mamá y tu hermana, las saludé como siempre y les di un abrazo fuerte, aquel abrazo que das cuando realmente estimas a una persona.

Al inicio sentí que ellas no querían que yo esté ahí, se sintió esa sensación incomoda y me preguntaba ¿Por qué? Yo nunca les había hecho algo malo a ellas, es más, me llevaba muy con ellas.


Fueros las primeras personas, familiares de mi pareja, con quienes llegue a tener una relación bonita. Llamarnos, escribirnos por alguna red social, preguntarnos como estábamos sin un motivo en especial y me gustaba mucho esa relación que existía.

Por eso fue muy raro tener esa sensación al verlas, de todas maneras, las abracé por el tiempo que tenía sin verlas y continúe con el saludo para saber cómo estaban, pues ya era cerca de 6 meses que no las veía.


Mi subconsciente sabía que nuestra relación ya había terminado el año pasado y que nosotros ya no seguíamos juntos, pero en el sueño yo sentía lo contrario, como si el verte y estar a tu lado de la mano era un día real, era lo más real que tenía y estar separados era una pesadilla.

Pasamos a ver un carro, posiblemente nuestro carro y nos subimos a él, pero este no encendía. Era un carro antiguo, pero remodelado, como para poder irnos de viaje a cualquier lugar.

Tu querías a toda marcha hacerlo andar para poder salir y yo solo atinaba a verte y contemplar tu rostro. Mientras te miraba recordé que, en una oportunidad, mucho antes de que lo nuestro terminara, yo iba tomar la decisión de finalizar la relación.


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Quiérete a ti mismo, te vas a necesitar

Si, lo quería hacer, pues no lograba continuar con mis metas y era algo que me frustraba mucho. Cada año siempre me disponía a lograrlos, pero este último año no podía hacerlo. No me sentía con las fuerzas, algo me estaba pasando.

¿Qué podía ser? Si tenía trabajo, tenía a mi familia cerca, una carrera terminada hace ya 6 años, con un título y con salud. Fui superándome a mí misma años atrás, pero había algo que no permitía continuar con esa costumbre que tenía de programarme y cumplir mis planes.

Algo, bendito algo, que me había hecho caer ese año, pues lo que me había propuesto para este año no podía cumplirlo. Cosa que no te conté. Nunca te comenté porque me comportaba así, porque me alejé.


Esto fue lo que pasó, yo ya estaba cansada de mi trabajo. Ir todos los días de lunes a viernes y no sentir esa motivación de hacer algo era horrible, realmente horrible. Quererse a uno mismo dejó de ser parte de mis virtudes.


Despertarme y tomar desayuno, almorzar y comer por defecto, la peor sensación. Yo había postulado a varios puestos laborales de mi carrera, aproximadamente 6 y en ninguno ingresé. Dejé de estudiar y buscar cursos para continuar aprendiendo algo más, pues el dinero lo había invertido para un negocio, un negocio textil, en el cual no me fue bien para variar.


Invertí mis ahorros. Se podría decir que fueron de los 2 últimos años que había reunido, y solicite de todas maneras un préstamo, pues no quería quedarme en el aire y al final no resultó.

Dejé de hacer deporte, actividad que solía hacer, pues me gusta mantenerme en forma porque mi profesión es estar casi todo el día en la oficina.

Deje de salir con mis amigos, me aleje de ellos. Sí lo sé, la peor decisión, quedarme en casa era lo único que quería hacer. Pero eran los ánimos, de verdad no deseaba salir o hacer algo distinto.


Me estanqué, no podía salir, todo me salía mal, caí en la rutina, por más que intentaba no lograba salir. ¿Qué me estaba pasando?

Mi familia discutía mucho y los fines de semana era para escuchar sus gritos, así que, si de lunes a viernes ya me sentía cansada y aburrida por el trabajo, mis fines de semana eran para escuchar gritos y peleas por falta de dinero.


¡Que linda vida la que tengo! ¿no? En tono irónico me decía yo, y se juntaba todo.

Al final llegué a un punto de estrés tan grave que terminé aflorando una artritis. Si, como si no bastará con lo ya contado.

En fin, ya no me importaba nada, tenía 27 años, joven para tener esa enfermedad que solo se puede tratar para disminuir dolor en el cuerpo mas no desaparecerá, viviré con ello.

Yo hice que aflorará la artritis pues me preocupaba por todo, trabajaba solo por el dinero, no cumplía mis metas, no conseguía otro trabajo, no podía estudiar, tenía que pagar el préstamo por el negocio, pagar el departamento donde vivo, gastos mensuales, apoyar a mi familia con algunos temas de dinero y los problemas en mi casa seguían.

¿Cómo poder continuar con mis planes de ese año si me salía mal todo?



Yo hice que aflorará la artritis pues me preocupaba por todo, trabajaba solo por el dinero, no cumplía mis metas, no conseguía otro trabajo, no podía estudiar, tenía que pagar el préstamo por el negocio, pagar el departamento donde vivo, gastos mensuales, apoyar a mi familia con algunos temas de dinero y los problemas en mi casa seguían. ¿Cómo poder continuar con mis planes de ese año si me salía mal todo?

Dejé esa sonrisa que solía tener. Ya no era esa persona que era feliz y que cantaba al caminar, que se quedaba mirando en la calle para ver todo lo que sucedía.


Fue por eso que me alejé de mis amigos y claro está, me alejé de ti, a quien quería muchísimo y con quien quería pasar mis días. Entré en depresión total y tú no lo sabias, no quería contagiarte toda mi negatividad, no quería traerte a mi mundo.

Todo eso lo recordé en unos minutos, fue muy rápido y a causa de eso en el sueño te dije: “Quiero conversar contigo un momento, me siento mal y quiero contarte lo que me está pasando”.

Y respondiste:

“Mi amor, quieres contarme que te sientes mal, ¿que las cosas no están saliendo como las planeaste? Yo ya lo había notado. Desde que te vi llorar ese día por no ingresar a aquel trabajo lo noté. Fue algo que nunca habías hecho, tu siempre has sido muy fuerte, alegre y valiente, y al verte así, supe que no eres feliz, aunque estemos juntos. Primero quiérete a ti misma tal cual eres, preocúpate por ti y no por temas materiales. Si no eres feliz contigo misma no vas a poder continuar y crecer. Confío mucho en ti y sé que sabes a que me refiero”.


Y me diste ese beso en la frente que me calma. Yo te abrace y no quería soltarte más, deseaba que nunca terminara.

Eso era lo que deseaba en ese momento, lo anhelaba y quería que sucediera a toda costa. Escuchar esas palabras de tu boca para seguir a tu lado. Ocurrió, me sentí feliz, según yo ya estaba completa nuevamente y de pronto desperté.

En ese momento me di cuenta de que el sueño me dejo inquieta y tranquila a la vez, pues te di ese último abrazo que deseaba. Te tomé de la mano y toqué tu rostro, no sé cuánto habrá durado el sueño. Quizá un par de minutos o más, pero fue suficiente para saber que era momento de cerrar ese ciclo contigo, dar vuelta a la página y continuar con mis días.


 

Ámate y Quiérete a ti mismo

Pero había algo que no terminaba de entender. Me diste a entender que si no era feliz no podría crecer y pues al parecer me faltaba algo, pero ¿Que podría ser? Y en ese momento me pregunté. ¿En alguna oportunidad me amé de la manera en que yo te amé?

Aprendí que al final esa persona de mi sueño a quien miraba y anhelaba debía ser yo.

Entendí que amarse a uno mismo es lo que me estaba faltando


Yo tengo que amarme de esa manera, yo tengo que mirarme así, sentir ese amor por mí.

Tengo que ver que soy real e imperfecta, con todos mis errores y virtudes. Dicen que el Amor bien entendido empieza por uno mismo, y sé que debo verlo de esa manera.


Confía en ti Mismo

Si tengo problemas familiares, pues ayudaré si está dentro de mi alcance y no seré indiferente con ellos. Les ayudaré a que vean las cosas desde otro punto de vista y que yo se los comente ayudará a que reflexionen, pues soy fruto de ellos.


Los temas materiales se recuperan, el dinero se trabaja, un empleo se consigue y un negocio con esfuerzo sobresale. Debo creer en mí misma. Quizás no lo logre a la primera, ni a la segunda, serán las veces que tengan que suceder.


Mi mente me hará recordar desde ahora la frase Quiérete a ti Mismo, ámate y valórate.

Y la salud se tiene que cuidar, sin ello no podremos continuar. A mí el estrés me ganó, pero aún tengo vida. Puedo ver y abrazar a mis padres y decirles que los quiero. Puedo ver a mi hermano, molestarlo en ocasiones y terminar riendo por alguna tontería que hice y que solucioné todo ese mismo día.


No deseo perder más mis días y estaré agradecida por todo lo que he conseguido en esta vida.

Despierta, levántate, péinate, sal de ese mundo, que si un mortal como yo lo hizo. ¿Por qué tu no? Lo escrito fue por el inmenso amor que sentí en su momento por ti, pero sé que ahora ese amor debe de ser primero para mí. Con amor, Nael.

Autor del Artículo: Connie Mora Ramos

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